Hace como un año, después de quedar al borde de la depre por todo lo que leía cada día sobre avance de la desinformación que domina las redes sociales, ahora potenciada exponencialmente por el uso de inteligencia artificial, personas y avatares que operan desde granjas que día a día hacen story telling basura, decidí usar la IA generativa para construir ciudadanía.
Me negaba a aceptar esta suerte de determinismo, esa mirada de muchos formadores de opinión que piensan que esto no tiene solución, que es lo que la gente consume: “crees que eso les interese a los jóvenes? Era la frase que se repetía en cada conversación.
A mi siempre me ha molestado esa tendencia a creer que la gente es ignorante y estúpida, que solo consume basura.
Entonces nació la idea de LaPipolec, una plataforma de contenidos educativos y cívicos pensados para que se conviertan de alguna manera en un contrapeso a toda esa tormenta de mierda, como llama Byun Chul Han a esas toneladas de contenidos negativos y banales que inundan las redes y por tanto las mentes de nuestros jóvenes, fenómeno que está acabando con la democracia, la convivencia razonable, con cualquier posibilidad de construcción de un proyecto colectivo.
Ahora somos enemigos, tribus, personas que rechazan a quien piensa distinto; todo esto diseñado y promovido por los agoritmos, Thiel, Altman, Musk, los amigos de la tecnopolítica.
En junio del año pasado reuní mi equipo de producción y empezamos a desarrollar avatares de personajes de las historia, las leyendas, la literatura, gente de la ciencia, etc.
Con un video que presentaba el concepto contacté amigos empresarios para pedirles apoyarme en el arranque de la iniciativa.
Pero claro, en ese momento era una idea, un proyecto. Los estrategas digitales que consulté me decían que debo producir al menos unos 60 videos, para publicar y poublicar hasta que comiencen a tener respuesta. Eso era imposible con un equipo pequeño que lo pago con mis propios recursos, así que un día a comienzo de Septiembre, decidí que nos lanzamos a nadar.
Abrimos cuentas en Youtube y TikTok y empezamos a publicar. Bastó un pequeñísimo impulso con pauta para que los resultados se den inmediatamente. Fue amor a primera vista!
Allí estaban: Einstein dando consejos de educación financiera, Darwin y Humboldt visitando el mercado de Otavalo, Eugenio Espejo hablando de desnutrición infantil, Tránsito Amaguaña aconsejando a las chicas sobre el embarazo adolescente, mi french poodle, Mateo, convertido en Superchikis, reclamando a la gente por orinar en la calle y más. Ahora tenemos una fábrica de avatares positivos.
Siete meses después, nos acercamos a 80.000 suscriptores en YouTube y 70.000 en TikTok, con métricas muy positivas también, CPM entre $ 0,40 y 0,80, CTR de 2 a 11%; muy buenas tasas de retención, prueba de que los contenidos atraen.
Otro dato interesante es que derribamos el mito de que esto no les interesa a los jóvenes: 62% de nuestros suscriptores en Youtube y 68% en TikTok son menores de 40 años.
Nuestra comunidad acepta por igual temas diversos: ambiente, patrimonio cultura y natural, hábitos de convivencia, educación vial, financiera, salud mental, consejos para jóvenes vulnerables, importancia de la lectura, podcast míos con reflexiones sobre IA, civismo, promoción de la lectura para cuidar el cerebro, entre otros.
Creamos una comunidad de Valores!
Yo siempre estuve convencido de que esto pasaría porque tengo claro que hay un grupo de personas, socioconcientes les llamaron hace años en un estudio de la Asociación de Agencias de Publicidad de Estados Unidos, gente que le preocupa el planeta, la salud mental de sus hijos, la necesidad de cuidar y respetar el patrimonio, el espacio público: valores, hábitos.
La Pipol es la gente de a pie. Los que madrugan para salir a luchar día a día Los que ayudan, los que sueñan. Los que saben que las pequeñas cosas construyen comunidad: saludar al vecino, respetar la fila, a niños y mayores, cuidar el espacio público, trabajar con alegría y dignidad.
Luego de esta etapa de pruebas, de pilotear los distintos temas y avatares, estamos listos para escalar y consolidar el modelo de LaPipol.
Porque estamos convencidos de la necesidad de promover contenidos positivos, de hacer pedagogía ciudadana, de enseñar y recordar a la gente común, a LaPipol, estos temas que han ido desapareciendo del debate, de la agenda de los gobiernos, en estos tiempos de polarización, periodismo militante, autoritarismo y ausencia total de sensibilidad, de empatía.
El gran cambio es la suma de pequeños cambios cotidianos.
Les invito a unirse a esta inicitiva, a seguir trabajando juntos para sembrar valores, que son la base de la confianza, ingredientes indispensables para recuperar nuestra ciudad, nuestro país, para devolverle a LaPipol algo de esperanza.
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